ARISTODEMO                    Un rincón literario
Página de Antonio Rodas Sánchez
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De su libro  "Sonido de la luz",   Santiago, 1987 :

HABLARÁN LAS PIEDRAS

    Cuando ya no haya árbol
    ni espiga
    y ya no seamos tú y yo
    hablarán las piedras
    y dirán que fuimos
    sombra de un árbol
    y gavilla al sol.
    Cuando ya no haya luna
    ni ríos
    y ya no seamos tú y yo
    hablarán las piedras
    y dirán con tu voz
    y la mía
    que fuimos torrente de luna
    y nos amamos todavía.
 

De su libro  "Alba de luna",   Santiago, 1994 :

CUANDO ESTÁS AUSENTE

    Hoja sin árbol, vuelo sin latido,
    ala sin cielo, pluma sin paloma,
    luz entornada, brisa sin aroma,
    tálamo solo acumulando olvido.

    Trino sin voz, campana sin sonido,
    luna sin noche, lámpara que asoma,
    parpadea, se alza y se desploma,
    falda que aflora y huye sin sentido.

    Transparencia sin velo sugerente,
    palabra oculta en el espacio frío,
    silencio que deambula irreverente,

    Labio atrapado en la sonrisa ausente,
    como vertiente helada en el vacío,
    como esperando el mármol una fuente.
 

 
De su libro  "Más allá del silencio",   Santiago, 1988 :

 

SOLO EL CAMINO

      Qué importa no vivir cuando se siente
      que toda el alba cabe en una rosa,
      que todo el cielo duerme en una fuente,
      todo el amor y el odio en una fosa.

      Vivir es el camino solamente
      no importa si en palacios o una choza,
      lo que deja el andar es accidente
      bajo el sol o la niebla sigilosa.

      Morir es accidente de la vida,
      la vida un accidente del amor
      y el amor accidente del camino.

      Vivir es arriesgar una partida,
      aun teniendo las cartas a favor
      nadie escapa al rigor de su destino.
 


De su libro  "Horas diferentes",   Santiago, 1972 :

CARTAS VIEJAS

         Hoy he llorado con mis hijos
         leyendo cartas viejas de mi madre.

         Pudiera estar viviendo en nuestro tiempo
         besando las sonrisas de sus nietos.

         Los bendijo y los amó sin conocerlos,
         por eso aquí tan cerca yo la siento.

         Ella dio toda una vida, amor y esfuerzo
         y en sus cartas sólo pide un Padre Nuestro.

         Por eso hoy he llorado como un niño
         reviviendo en sus consejos su cariño.

         ¡Cómo pudo ella morir violentamente
         si era toda suavidad, ternura y canto!

         Es por eso que he llorado como nadie
         al leer las cartas viejas de mi madre.

         De rodillas yo te pido, Padre Nuestro,
         que ella pueda sonreír junto a sus nietos.
 


De su libro  "Tiempo de ser",   Santiago, 1978 :

FUERA DEL TIEMPO

         Habrá un día en que ya no habrá más días,
         una noche en que no vendrán más noches,
         sólo nieve que envolverá mi vida
         y detendrá los ríos en los montes.

         Quedarán en el valle mis pupilas
         congeladas, fijando el horizonte,
         y llevaré mi existencia redimida
         a investigar por qué el amor se esconde.

         Ese día se entornarán las plumas
         porque mi vuelo frágil se habrá ido
         y las hojas no le abrirán al viento;

         esa noche recogeré la luna
         en la ventana azul del Paraíso
         y quedaré por fin fuera del tiempo.
 


De su libro  "Páginas del viento",   Santiago, 1982 :

PAZ EN LA TIERRA

      Divina Paz, devuélveme a la Tierra
      donde no haya alambradas ni atrapados,
      donde no estén los muros salpicados
      ensombreciendo sombras de una guerra.

      Devuélveme a los vientos y a la Sierra
      y déjame en un huerto iluminado
      donde no estén los trinos enjaulados,
      donde no queden puertas que se cierran.

      Donde el dolor se olvide de mi nombre
      y no cubran ociosas jardineras
      un residuo de huesos y gusanos.

      Devuélveme a la Paz entre los hombres
      donde haya amor y luz de primavera
      y la lluvia y el sol me den la mano.