ARISTODEMO                    Un lugar literario
Página de Antonio Rodas Sánchez    -     De sus 3 primeros libros
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De su libro  "Horas diferentes",   Santiago, 1972 :

CRECERÁ EL PINO EN EL JARDÍN

      Crecerá el pino en el jardín
      y yo no estaré allí,
      pero escucha mi latido en las flores
      porque dejo en las rosas y limones
      mis versos y el violín.

      Llegará la sombra hasta el jardín
      y yo no estaré allí,
      pero ungido de azul mi pensamiento,
      por las noches la luna y el viento
      alzarán mi perfil.

      Buscarás mi aliento en el jardín
      y yo no estaré allí,
      pero el vuelo de las mariposas
      y el beso que dejo en las rosas
      son para ti.
 


De su libro  "Horas diferentes",   Santiago, 1972 :

SUEÑO

      Es una flor, pensé, me acerqué a verla
      y se sorprendió, era una mariposa;
      quise tocarla, estuvo sigilosa,
      se alzó en el viento y vi que era gacela.

      Salté veloz por alcanzar aquella
      tenue visión, latiendo pluma o rosa,
      nube ligera, inaccesible, airosa
      sin saber ya si era mujer o estrella.

      La perseguí, se escurrió en el río
      y vi alargarse el agua y el vestido
      oscilando entre la luz y el pensamiento.

      Al despertar, sonriendo dije al viento,
      llevan la misma lumbre que la rosa
      río, mujer, gacela y mariposa.
 


De su libro  "Horas diferentes",   Santiago, 1972 :

REGRESO

      Venían los dos del brazo
      y no se decían nada,
      de paso lento, sonoro,
      unísono y desgarbado.

      Juntos, como iluminados
      venían por la calle solos
      y no se decían nada
      que lo decían todo.

      De miradas divergentes
      distraídas y brillantes
      investigando la luz
      para salir de la tarde.

      Venían los dos del brazo
      guardando un mismo tesoro
      y no se decían nada,
      que lo decían todo...
 


De su libro  "Tiempo de ser",   Santiago, 1978 :

ÚLTIMA PÁGINA

      En la última página que escribo
      no se detiene el paso de mi vida,
      no se puede callar lo que está vivo
      ni deja de vivir lo que se olvida.

      Porque quiero ofrecer algún motivo
      que ilumine mi oscura despedida,
      dejo llanto encendido en un olivo
      y en su sombra una voz desconocida.

      He debido morir ya tantas veces,
      que la luna y el viento rumorean
      esperando mi noche en los cipreses.

      Aunque me voy mi pensamiento dejo
      enhebrando en las luces que alborean,
      renacido de amor y vino viejo.
 

 
De su libro  "Tiempo de ser",   Santiago, 1978 :

 LA SEÑAL DEL TIEMPO

      ¿Cómo has podido entornar el Paraíso
      oh, Dios de amor, si surgiendo Omnipotente,
      en aquel árbol de súbito encendido
      has enroscado Tú mismo una serpiente?

      ¿Por qué si había en tu huerto amor divino
      has remecido en el tálamo inocente
      el tallo frágil del fruto prohibido
      y tu dedo acusador en nuestra frente?

      Porque creaste los nidos y el estambre
      y los llenaste de bienaventuranza,
      tuvo el capullo follaje y esperanza.

      Porque encendiste el camino de la sangre
      y nos dejaste desnudos en el viento
      en un pecado de amor comienza el tiempo.
 


De su libro  "Tiempo de ser",   Santiago, 1978 :

AQUEL HOMBRE

      Aquel que va conmigo hacia el rocío
      y se detiene a hablar con la alborada,
      el que lleva mi sombra incorporada
      exhibiendo mis alas sobre el río;

      ese hombre que va en mi cuerpo impío
      cincelando la luz en la cascada,
      aquel que invade todo sin ser nada
      mientras yo voy pisando en el vacío;

      aquel hombre que va dentro del alma
      indagando el amor para burlarlo
      y se ufana de ser lo que no he sido;

      ese hombre que está llenando en calma
      su canasto de estrellas sin mostrarlo,
      es aquel y no yo el que ha vivido.
 


De su libro  "Páginas del viento",   Santiago, 1982 :

VOLVER A AMAR

      Esa lágrima quieta, detenida,
      que vacila en un rostro de mujer
      es una luz que advierte sorprendida
      que de pronto ha dejado de llover.

      Es un canto de mirlo que se anida
      en el alma y le invita a renacer,
      es el sonido de una voz dolida,
      es semilla que vuelve a florecer.

      Breve sonrisa que acaricia al viento,
      le devuelve una rosa al pensamiento
      y enciende el agua sumergiendo cielo;

      es lágrima que vuelve a lo vivido
      como abeja que lleva en el zumbido
      una copa de miel en cada vuelo.
 


De su libro  "Páginas del viento",   Santiago, 1982 :

DETRÁS DE LA MÁSCARA

      A ti que huyes de la vida oscura
      y oficias de bufón, audaz, burlesco
      escondiendo tu rostro en la pintura,
      porque me haces reír te lo agradezco.

      Tú que logras hacer de la figura
      humana un espectáculo grotesco
      salta, brinca en irónicas posturas,
      disfruta de la imagen que te ofrezco.

      No destruyas la máscara que implora
      el aplauso cuando por dentro lloras,
      y aunque tu farsa oculte una dolencia

      no dejes de fingir, que en cierto modo
      al final del camino somos todos
      payasos de algún circo en decadencia.
 


De su libro  "Páginas del viento",   Santiago, 1982 :

DE NUEVO ES DOMINGO

      Ese viejo de pasos inseguros
      que se protege bajo la cornisa
      va atisbando un mendrugo, una sonrisa,
      apretando su sombra contra el muro.

      Su sombrero ruinoso, gris oscuro,
      es aquel que agitándolo en la brisa
      luciera pródigo al salir de misa
      cuando el pan de su mesa no era duro.

      Hoy lo alza en la puerta de la iglesia
      su mano fría, trémula, ofendida,
      exhibiendo cansancio de vivir;

      sonríe si la gente le desprecia
      registrando en su barba encanecida
      cuánto le queda aún que sonreír.