ARISTODEMO                    Un rincón literario
Gonzalo Rodas Sarmiento
INICIO hexalogía:
IMAGEN REAL
hexalogía:
COMIENZO CRISTIANO
OBRAS TERMINADAS
POESIA
trilogía:
COMO EN AQUEL ESPEJO
PÁGINA DE ANTONIO RODAS SÁNCHEZ AÑORANZAS DEL BARRIO YUNGAY
. . . . o más bien dicho, autobiográfica.
Sí, porque me presentaré yo mismo :
 
      Nací en Santiago, el 27 de Junio de 1945, hijo de Antonio Rodas Sánchez y Nellie Sarmiento López.
       Soy el cuarto de diez hermanos. Viví muchos años en Salvador Sanfuentes esquina República, en el segundo piso de una enorme casa antigua que ya no existe más que en el recuerdo. En esa misma esquina, hoy se ha levantado una Universidad. Sin duda, con mi familia dejamos buenas vibraciones en el lugar.
       Hice mis primeros estudios en el English High School, en la calle Vergara. Aun recuerdo unos cuentos entretenidísimos que nos contaba un sacerdote, profesor de religión. Intentaba darnos a conocer de modo muy gráfico las verdades de la iglesia. Yo siempre supe que él mismo los inventaba, cosa que él jamás habría reconocido.
       A los ocho años entré al Liceo Alemán, que en ese tiempo estaba en Moneda, muy cerca de Nicanor De La Sotta, calle en que tenían lugar las peleas y otras actividades estudiantiles clandestinas.
       No olvidaré los cuentos de los viernes del profesor de Ciencias, en las preparatorias. Ni tampoco las clases de castellano del profesor Julio Orlandi, en las humanidades, ni esos diarios de vida que teníamos que escribir. Esa fue mi primera incursión en la literatura.
       Siempre me ha gustado la matemática. Al terminar el colegio, ya había estudiado por mi cuenta los conceptos de Cálculo Diferencial e Integral. Di el bachillerato en Matemáticas y obtuve el máximo puntaje nacional. Hasta apareció mi nombre en el diario, y todavía guardo el recorte.
       Quizás debí entrar a Pedagogía, porque tengo facilidad para enseñar, pero, con todos esos puntos . . . me decidí por la Ingeniería. Estudié en la Universidad de Chile, y me titulé en la especialidad Civil Electricista. Orienté mi trabajo hacia las telecomunicaciones, en Entel, específicamente en el tema de la propagación de microondas, y también, en estudios de confiabilidad de la red troncal.
       En ese tiempo conocí a Ana Valdebenito, con quien me casé. Tenemos dos hijos, Eduardo y Patricia.
       A fines de la década del 70 el asunto se complicó mucho en mi país y tuve que pasar a ser consultor particular. Lo único notable de esa época fue mi trabajo en Uruguay durante unos meses, estudiando la posible propagación que se vislumbraba en una atmósfera que, es tan distinta a la chilena, ya que no tiene la influencia de las montañas. Fue muy grato conocer casi íntegramente un país amigo tan acogedor.
       Al volver me di cuenta que si quería seguir teniendo trabajo necesitaba cambiar de giro. Así fue como estudié Análisis de Sistemas y me dediqué a la Informática. Trabajé en Cervecerías Unidas y en El Mercurio. Principalmente, en el tema de la Integridad de los Datos.
       Hasta que llegó el momento de dar por superada mi etapa ingenieril y dar cauce a mi inquietud literaria que, si bien maduró más tarde, es mucho más de fondo.
       En ese momento, ya habían transcurrido casi veinte años desde mi primer relato, el que se gestó al anotar un sueño interesante que me siguió rondando después de despertar.
       Estuve en el taller literario de Carolina Rivas y en el de Ariel Fernández, y después, varios años en el Colectivo de Arte “Las historias que podemos contar”, dirigido por Martín Faunes.

       He dirigido talleres de narrativa.
       Muy especialmente uno en que se elaboró una antología, titulada “Añoranzas del Barrio Yungay”.