ARISTODEMO                    Un lugar literario
Atisbando los misterios         Gonzalo Rodas Sarmiento

  Canto a la Palabra del Reino

   La Palabra ha llamado

   Canto a la Palabra del Reino
   que la creación ha regalado;
   antes del inicio del tiempo,
   la Palabra estaba reinando.

   Vendrá un hombre que irá adelante,
   nacerá en ti, santa mujer;
   vendrá para hacer cosas grandes
   ante los ojos de Belén.

   Alegra tu rostro, María,
   que ya estoy viviendo en tu vientre;
   seré como luz en tu vida,
   futuro, pasado y presente.

   El ángel del Señor ha hablado
   con claridad, mientras dormías;
   te anunció un hermoso regalo
   que dará sentido a tu vida.

   Era un niño como cualquiera;
   el niño divino crecía
   en estatura y en certezas,
   en gracia y en sabiduría.

   De muchas diversas maneras
   se está manifestando el verbo;
   están escritas en la arena,
   y las está gritando el viento.

   Con fuerza llegó la Palabra
   desde la llanura viniendo
   a la multitud instalada
   en la pendiente del otero.

   Tienes que escuchar la Palabra,
   además, necesitas verla,
   y recordar cuando la hablabas;
   en la comprensión se revela.

   Habla en parábola el Maestro,
   porque es un lenguaje perenne;
   no se ancló en un antiguo tiempo;
   está hablándonos desde siempre.

   Quiso ver pasar al Señor
   un hombre de actuar reprobable;
   hasta el fondo de la mansión
   la Palabra entró triunfante.

   Es el nombre de Jesucristo,
   en páginas que no son breves,
   quien convoca a los peregrinos,
   pero pocos de ellos atienden.

   Así como antes trabajabas,
   llenando tu bote de peces,
   desde ahora tu trabajo cambia,
   y a tu bote atraerás gente.

   Hay mucho para cosechar,
   y debemos seguir sembrando;
   son pocos los obreros que hay,
   por eso os hago este llamado.

   Venid todos cerca de mí,
   también los que estéis agobiados,
   no tengáis miedo de vivir,
   mi carga es un bulto liviano.

   Se conoce que has dado amor,
   si de sorpresa lo recibes;
   por lo mismo, la devoción,
   no persigue que otros te miren.

   Si sientes que estás en tinieblas
   y no sabes a dónde vas,
   busca en ti, hay una certeza,
   una luz para iluminar.

   El pan ayuda a tener vida;
   no sólo el pan que nutre el cuerpo;
   también la Palabra divina,
   que del alma es el alimento.

   No exageres mucho el halago
   si te visita la Palabra,
   pudieres pasar por el lado,
   y lo mejor es escucharla.

   Escucha muy bien la Palabra,
   y confía en el que me ha enviado;
   te invita a la perseverancia,
   tu semilla va a ser un árbol.

   Dejad que cada día traiga
   la necesaria novedad
   para el corazón, que señala
   donde creas que el tesoro está.

   Permaneced en la Palabra;
   iluminando a todo el mundo;
   y cuando logres escucharla,
   su contenido será tuyo.

   Iniciar el sendero

   Pretendiendo un descanso breve,
   a un lugar desierto acudió,
   pero estaba lleno de gente;
   esa vez, la Palabra habló.

   Toma la camilla en tus manos,
   y camina como si nada;
   renuncia al lecho acostumbrado,
   la certeza es la que te sana,

   Al servicio de la humanidad,
   es bueno un día de descanso,
   mas, sin dejar de rescatar
   a quien lo esté necesitando.

   Te serán sanados tus males,
   los del cuerpo y también del alma;
   ya puedes confiar y pararte;
   ponte a caminar desde el alba.

   Que sea tu Yo moribundo
   quien dé sepultura a tu padre,
   cuando cierren la vida juntos
   ven a empezar tu nueva fase.

   El Señor llegará a tu vida,
   no sabes cuando es el momento;
   que siempre tu casa esté linda,
   pero no abuses de tus siervos.

   Puedes dominar el apego
   a unas vidas que no son nuevas,
   para encontrar el gozo pleno
   de la existencia verdadera.

   Vine a liberar a los seres
   que están presos en tu interior;
   a ayudar a los que se enfermen,
   y dar sonrisa al corazón.

   El ser, que la vida bendice,
   contiene la llave del Reino;
   cuando entres con los dos pies libres,
   podrás caminar allí dentro.

   Verdades habitan ocultas
   en una tenebrosa celda;
   quiero que no te rindas nunca,
   hasta verlas libres de vuelta.

   Para ser la persona nueva,
   de nuevo tienes que brotar,
   gestándote en agua materna
   desde semilla espiritual.

   Porque eres como el viento alegre
   que siempre ha sabido soplar;
   mas, no sabe de donde viene
   ni tampoco hacia dónde va

   No llevéis fingidas riquezas;
   visitad caminos y casas,
   dad paz a viajero y casera;
   podrás verme en todas las almas.

   El camino que lleva al Reino
   no es ancho, sino muy angosto;
   el portón es el más estrecho,
   sólo llegan ahí unos pocos.

   Dios te ha enviado con tus talentos:
   el de amar a toda la gente,
   vivir y disfrutar lo bello,
   y lograr que el saber despierte.

   Para que tu persona crezca
   debes arriesgar los talentos,
   pero si escondes tus riquezas
   sólo las estarás perdiendo.

   Has de disponerte a cambiar,
   porque es ésa la cruz que aceptas,
   si ha de morir tu forma actual
   para iniciar la vida nueva.

   Si sientes la total certeza
   de poder transformar tu mundo,
   puedes intentar cuando quieras,
   y muy pronto verás el fruto.

   Busca el Reino en campo cercano;
   es una preciosa aventura;
   encuentra el tesoro olvidado
   en una memoria profunda.

   Invocad a Dios santo nuestro,
   sin miedo, pues él siempre está,
   nos desata el divino Reino
   y nos consigue la bondad.

   A los guardianes les advierto,
   que cuando callan los valientes,
   otros hombres pierden el miedo,
   y en su relevo, a gritar vienen.

   Reconocerse

   Le seguían entusiasmados,
   hombres, mujeres, también niños,
   de todos los pueblos cercanos,
   excepto sus propios vecinos.

   La oración contiene la fuerza
   para superar las heridas;
   cojos, ciegos y mudos llegan
   con certeza de mejoría.

   Con gozo alabo, Padre mío,
   por esas cosas que trascienden;
   las mostraste a los pequeñitos,
   y no a sabios inteligentes.

   Saludo de un modo distinto;
   no es propio del mundo mi gesto:
   vuestra paz restauro y bendigo,
   y mi propia paz os entrego.

   Dejad a los niños venir,
   que vienen para rescatarnos;
   aquel niño que vive en ti,
   sabe abrir tus lugares santos.

   El más pequeñito de todos,
   si lo ves bien, es gigantesco;
   recíbelo, y ponte dichoso,
   como se recibe al hombre nuevo.

   Es muy pequeña la semilla,
   pero contiene un gran futuro;
   necesita ser, algún día,
   árbol generoso y robusto.

   Vine al mundo a cambiar las cosas;
   ya sea que no esté bien tu vista,
   o si tu escucha no funciona,
   pronto podrás ver y oír la vida.

   No descuides al que mendiga,
   ni al enfermo ni al rechazado;
   estoy dentro del alma herida
   del pobre que va caminando.

   Lava los pies a tus amigos
   cuando lleguen de un viaje largo
   por los polvorientos caminos,
   teniendo precario calzado.

   Encontrarás un burro atado,
   que no has montado todavía;
   tráelo como a noble caballo,
   porque el Señor lo necesita.

   Te diré cuáles son los signos
   que puedes esperar que pasen;
   habrá en tu interior conflictos,
   terremotos y otras señales.

   En la oración serás sincero,
   y mirarás tu pequeñez;
   acepta tus propios defectos,
   y di que los quieres vencer.

   No debéis tener enemigos
   a quienes odiar de por vida;
   perdona a los que te han herido,
   arriesga así la otra mejilla.

   El tesoro consiste en dar
   todos los bienes que se tengan;
   la riqueza es dificultad
   para entrar al Reino en la tierra.

   No tengas miedo de los jueces,
   pues el espíritu divino
   dará consejos a tu mente;
   dirás que el Reino es aquí mismo.

   Recibe a un profeta en tu paz,
   y en virtud de su propio rango;
   sentirás gran felicidad,
   tal como la de aquel enviado.

   Con la humildad que te enaltece,
   aprende a escuchar la Palabra,
   para que en ella te despliegues;
   así, somos hermanos de alma.

   Hay mercaderes maliciosos
   que eligen un lugar sagrado
   para hacer sus turbios negocios,
   hasta que vayan a expulsarlos.

   Unos horribles personajes,
   que en negra noche me invadieron,
   salen todos sin respetarse,
   y se irán al despeñadero.

   No dejes que caiga en las trampas,
   dame la palabra del día;
   llévame a perdonar las faltas,
   incluyendo también las mías.

   La revelación

   En una orilla del camino,
   recuperó la vista un ciego;
   la gente alabó tal prodigio,
   pero unos pocos maldijeron.

   Porque yo siento culpa y miedo
   no te invito a entrar a mi casa;
   sé que sanarás a mi siervo
   con tu prodigiosa palabra.

   Lo impuro alguna vez comido
   no va a contaminar mi vida,
   sino aquellos actos dañinos
   que brotan desde una mentira.

   Los que han sido enviados por Dios
   hablan la Palabra divina;
   quiero descubrir qué hablo yo;
   hay un destello que lo indica.

   Vine al mundo para salvar,
   y no para condenar gente;
   lo luminoso es esencial,
   la tiniebla no es para siempre.

   Hay quienes llenan su existencia
   con las riquezas materiales;
   es excesivo lo que pesan,
   y en el plano esencial no caben.

   Si por defender la Palabra,
   alguien es perseguido a muerte;
   que no termine la esperanza,
   la vida de verdad emerge.

   Felices serán los más pobres,
   y los que luchan por la paz,
   o si te odian por causa noble;
   muy pronto el Reino encontrarás.

   Iniciad y finalizad
   las ayudas y el buen servicio
   que el Maestro ha de necesitar
   para convertir agua en vino.

   No he venido a esta hermosa tierra
   a dirimir odiosos juicios,
   sino a enseñaros la manera
   de recuperar lo perdido.

   La mujer pobre todo dio;
   así, entre hermanos dad la paz;
   tened la gracia que os da Dios,
   para siempre unidos estar.

   Cumplid la voluntad divina
   cada vez que la conozcáis;
   y en las manos de Dios, benditas,
   poned vuestro ser esencial.

   Mis ovejas he reagrupado,
   desde rediles a gran distancia,
   porque sólo uno es el rebaño,
   y de todos es la Palabra.

   Los que se han ido al otro lar,
   después de cruzar el tabique,
   ya no tienen cuerpo mortal;
   igual que los ángeles viven.

   Si un ciego conduce a otro ciego,
   han de tener cuidado y calma;
   y cuando midas sus veleros,
   hazlo usando su propia vara.

   Descubre en tu alma el ojo interno
   y mira lo que no habías visto;
   encuentra un oído allí dentro,
   y el silencio tendrá sonidos.

   Si el panorama se ve negro,
   pon la luz en un candelabro,
   que ilumine muchos senderos,
   pero a la vista no haga daño.

   Si un día te sientes atrapado,
   alza la verdad en la llave
   para dejar de ser esclavo
   de la maldad abominable.

   No sirve de nada que ganes
   todo lo que en el mundo ves,
   porque su precio es detestable:
   tendrías que renunciar a ser.

   Si quieres saber qué árbol eres,
   no necesitas preguntar
   ni acudir a sabios ni a reyes;
   sólo mira los frutos que das.

   Lo que busques será encontrado;
   llamad a la puerta del Reino,
   no pienses que está clausurado,
   alguien te abrirá desde dentro.

   La vida interior

   Nos enviaron de dos en dos;
   un hombre con una mujer,
   la cabeza y el corazón,
   la juventud y la vejez.

   Levanta al hombre vacilante
   que está a la orilla del camino;
   todos han de manifestarse
   cuando su tiempo esté cumplido.

   Podrás ver, si tienes certeza,
   los jardines del paraíso;
   gracias a la santa presencia,
   porque acoge tu débil grito.

   Si ofrecer una penitencia
   es lo que sientes necesario,
   primero limpia la aspereza
   que tengas contra algún hermano.

   Está bien proteger el cuerpo,
   para que nadie le haga daño,
   pero, atiende con más esmero
   el alma que está a tu cuidado.

   Ama a Dios con toda tu fuerza,
   con tu mente, alma y corazón,
   y a las personas que te encuentran,
   como a ti mismo, dad amor.

   No es fácil amarse a sí mismo
   y amar también a los demás;
   haz como siempre en mí lo has visto:
   ama mucho y déjate amar.

   Ya puedes entrar a mi Reino,
   no es como los reinos del mundo;
   su riqueza no es del dinero,
   y el rey no es esclavo del culto.

   Puedes predecir temporal,
   y también pronosticar lluvia;
   tienes que poder señalar
   signos del tiempo que se anuncia.

   Aquellas palabras eternas,
   fugaces susurros pequeños,
   te pido los grites con fuerza,
   subido en el más alto techo.

   Vosotros sois como la sal,
   que de la tierra fue sacada;
   siempre dispuesta a resaltar
   el buen sabor de la Palabra.

   Quien no haya cometido falta,
   arroje la primera piedra;
   para la mujer pisoteada,
   una palabra firme y tierna.

   Desconcertada hija de un viudo,
   la niña murió a su niñez,
   mas, su derrame no es impuro;
   nace a la vida de mujer.

   Doncellas con luces de boda,
   la llegada del novio esperan;
   aceite han de tener de sobra
   para que la luz permanezca.

   Bendigo a los que sienten pena;
   el amor les dará consuelo;
   y la sangrante herida abierta
   se volverá a cerrar de nuevo.

   Han de perderse las semillas
   si cayeron entre las piedras;
   en cambio, darán fruto y vida
   si han besado una tierra buena.

   No vine a decir cómo echar
   al fuego las enfermas almas;
   muy distinta es mi voluntad;
   vine a enseñar cómo se sanan.

   El varón y la mujer saben
   que sus cuerpos han de juntar,
   salvo que a ello renunciaren
   por propia y santa voluntad.

   El motivo de ese abandono
   es buscar un nuevo sendero,
   encontrarlo y mostrar a todos
   un camino que lleve al Reino.

   Benditos son quienes aceptan
   extraños acontecimientos
   que muestran divina grandeza;
   no lo ven los ojos del cuerpo.

   El Reino de Dios es la casa
   que contiene muchas viviendas,
   para todas las vivas almas
   que en el universo se encuentran.

   Muerte y resurrección

   Si tu trigo ya está brotando
   no quites aún la maleza,
   porque al trigo le harías daño;
   convivirán hasta la siega.

   Hay bellas casas que se caen
   porque estaban sobre la arena;
   cava hasta que la roca te hable,
   y allí fundarás tu vivienda.

   Si orientas tu vida al dinero,
   se aleja del rumbo de origen;
   te cuesta retornar al centro
   cuando la codicia lo impide.

   Tendrás que hacerte responsable
   de tus palabras incisivas;
   cuenta a otros las cosas grandes
   que han acontecido en tu vida.

   Das un veredicto sobre alguien,
   sólo tras haberle escuchado;
   con prisa no juzguéis a nadie;
   sin escuchar, no irás juzgando.

   Llorando sobre la ciudad
   continuamos nuestro camino;
   no temas si me han de matar;
   todo final es un principio.

   No es allí donde has de buscar,
   entre las personas ya muertas,
   al que tiene como esencial
   la prodigiosa vida plena.

   Perdona en muchas ocasiones,
   cuanta vez sea necesario,
   pensando que también tu nombre
   puede pedir ser perdonado.

   Por haber ella actuado mal,
   sobre la Palabra lloró;
   perdonando se aprende a amar,
   y amando se aprende el perdón.

   Si oyes y atiendes la Palabra,
   y si crees lo que ella te diga,
   descubrirás dentro de tu alma
   ríos y arroyos de agua viva.

   Te sientes triste cuando añoras
   el amor que se ha disfrazado;
   si lo descubre la congoja,
   en gozo se irá transformando.

   Tuve miedo a la tempestad,
   y el Maestro me enseñó a calmarla,
   y a no temerle nunca más;
   pero no he aprendido nada.

   Como el relámpago ilumina
   y vence a la opresiva noche,
   por fin puedo ver la salida
   hacia el Reino del hijo de hombre.

   La Palabra anda sobre el mar,
   camina suelta sin hundirse;
   otro tanto tú lograrás,
   sin dudarlo y estando libre.

   Desolación es la señal
   en el lugar del santo oficio;
   sólo algunos entenderán,
   leyendo otra vez lo leído.

   Están quienes no siempre saben
   la maldad en que están inmersos,
   también quienes de allí se salen;
   Dios los perdona a todos ellos.

   ¿Beberías del vaso mismo?
   Del vaso que bebió Jesús,
   que no busca ser atendido;
   servir a otros es su actitud.

   Si el valiente grano de trigo
   es arrojado a tierra, y muere,
   volverá en un día bendito,
   transformado en fruto viviente.

   Construir un memorial flamante,
   con arte y cuidada belleza,
   no limpia ni lava la sangre
   de un asesinado profeta.

   Triste, llora la Magdalena
   sobre ese lugar escogido
   en que su Señor estuviera;
   pues ahora se encuentra vacío.

   Unos discípulos amados
   llegaron antes al lugar,
   y con gran paciencia esperaron
   al lento Pedro, el cardenal.

   Tesoro espiritual

   En mi tristeza, hallé un viajero,
   un peregrino fraternal;
   llegué a saber que era el Maestro,
   por un gesto al compartir pan.

   La Palabra es el pan de vida;
   acude a saciarte con ella;
   cuando ese alimento bendigas,
   Cristo correrá con tus piernas.

   La multitud sólo tenía
   cinco enseñanzas juveniles
   y dos preguntas llamativas
   para alimentar a los miles.

   El Maestro decidió mostrarnos
   esos aportes de unos pocos;
   las ideas se multiplicaron,
   y el alimento llegó a todos.

   El Maestro solía quedarse
   en un apartado lugar
   para decidir lo importante
   en oración y soledad.

   Mientras subían al Tabor,
   su manto brilló luminoso;
   ocurrió estando en oración,
   un halo renovó su rostro.

   No te quedes en el lugar
   de tan prodigiosa vivencia;
   vuelve al universo trivial,
   para entusiasmar la existencia.

   Agua viva de la Palabra,
   la recorre completamente,
   como un flujo de sangre avanza;
   bébela, y tendrás vida siempre.

   Llevad hasta cada persona
   las cosas que le corresponden,
   y en lo hondo de su ser coloca
   la expresión de divinos dones.

   Comparte con otros el pan,
   y en tu cuerpo yo habitaré;
   de la misma copa tomad;
   fuerza en vosotros derramé.

   Si camináis dentro de mí,
   también yo habitaré en vosotros;
   de una vivencia tan feliz,
   tendréis que dar testimonio.

   Cuando te maten, o te opriman,
   por mi palabra proclamar,
   recibirás sabiduría;
   la vida eterna encontrarás.

   Busca antes el Reino divino,
   es lo más cercano que tienes;
   entonces te será añadido
   todo lo que tu alma requiere.

   Si buscas el Reino divino,
   está dentro de cada uno,
   en el corazón del mendigo
   y en el propio corazón tuyo.

   Algunos buscan siendo niños,
   otros, cuando son casi viejos;
   todos encontrarán lo mismo,
   un brillante grandioso reino.

   Algunos vienen a sembrar,
   después, otros a recoger,
   pero todos descubrirán
   el agua que quita la sed.

   Benditos serán los que escuchen
   y digan palabras de amor,
   fieles a las pequeñas luces,
   y también a la gran misión.

   La Palabra es como la savia
   que me recorre en lo profundo
   y va a vosotros, que sois ramas;
   quedad en mí para dar fruto.

   La Palabra es como un sendero
   por donde camina el amor;
   es la verdad en todo tiempo,
   y es la vida de una canción.

   Con vosotros, como ya estaba,
   seguiré siempre hasta el final;
   estando en torno a la Palabra,
   los reunidos me sentirán.

   Todavía hay muchas verdades
   que voy a decir a vosotros
   en los signos espirituales,
   a lo largo de años hermosos.

   

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