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ERNESTO SÁBATO
     Ernesto Sábato es un escritor argentino.
     Nació en Rojas, el 24 de Junio de 1911. Hijo de inmigrantes italianos provenientes de Calabria. El padre de Ernesto era muy severo. Estudió la primaria en Rojas, y la secundaria en el Colegio Nacional de La Plata, donde adquirió el gusto por la literatura. Estudió Física en la Universidad Nacional de La Plata.
     En su juventud fue comunista, pero después se decepcionó por la dictadura de Stalin.
     Se casó con Matilde Kusminsky. En 1938 obtuvo un doctorado en Física y se fue a Paría a efectuar una investigación sobre radiaciones atómicas. Estuvo también en MIT (USA), y volvió a Buenos Aires, donde trabajó como profesor en la Universidad de La Plata.
     A los 32 años decidió dejar el área científica, para dedicarse a escribir y a pintar. Llevó el manuscrito de una novela a varias editoriales de Buenos Aires, y fue rechazado por todas ellas. En cambio, fueron publicados sus ensayos.
     Fue detractor de Perón, pero defensor de Evita.
     Tuvo dos hijos, Jorge Federico y Mario.
     En el gobierno de Raúl Alfonsín, presidió la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas, institución que investigó las atrocidades de la anterior dictadura. En 1984 recibió el premio Cervantes.
     Sábato murió en una localidad de la provincia de Buenos Aires, el 30 de Abril de 2011.
    
TEXTO ESCOGIDO
de  "Antes del fin"

     “La memoria fue muy valorada por las grandes culturas, como resistencia ante el devenir del tiempo. No el recuerdo de simples acontecimientos, tampoco esa memoria que sirve para almacenar información en las ahora computadoras: hablo de la necesidad de cuidar y transmitir las primigenias verdades.
     En las comunidades arcaicas, mientras el padre iba en busca de alimento y las mujeres se dedicaban a la alfarería o al cuidado de los cultivos, los chiquitos, sentados sobre las rodillas de sus abuelos, eran educados en su sabiduría; no en el sentido que le otorga a esta palabra la civilización cientificista, sino aquella que nos ayuda a vivir y a morir; la sabiduría de esos consejeros, que en general eran analfabetos, pero, como un día me dijo el gran poeta Senghor, en Dakar: “La muerte de uno de esos ancianos es lo que para ustedes sería el incendio de una biblioteca de pensadores y poetas”. En aquellas tribus, la vida poseía un valor sagrado y profundo; y sus ritos, no sólo hermosos sino misteriosamente significativos, consagraban los hechos fundamentales de la existencia: el nacimiento, el amor, el dolor y la muerte.”

     Entre sus obras literarias destacan sus tres novelas: “El túnel”, “Sobre héroes y tumbas”, “Abaddón el exterminador”. Y numerosos ensayos, como por ejemplo, “Uno y el universo”, “Hombres y engranajes”, “El escritor y sus fantasmas”, “Diálogos con Jorge Luis Borges”, “Nunca más”, “Entre la letra y la sangre”, “Antes del fin”, “La resistencia”.