ARISTODEMO                    Un lugar literario
ROSAS Y TRISTEZA   (a L.L.)         Oscar Wilde

  Traducción efectuada por Gonzalo Rodas Sarmiento

   Aunque desenterrar valiera el gozo,
   aquel antiguo tesoro,
   canción de amor no rescataremos,
   separados tanto tiempo.

   Si pudiera el antiguo deseo
   llamar de vuelta a sus muertos,
   podríamos vivir todo nuevamente,
   si la pena valiese.

   Recuerdo el escaño de nuestro encuentro,
   por verde hoja cubierto,
   y tú cantabas palabras hermosas
   como un ave graciosa;

   y era como de jilguero tu voz,
   con un leve temblor,
   te agitabas como cuello de mirlo
   con su final sonido;

   tus ojos eran de color verde gris
   como un día de Abril,
   pero adquirían brillo de esmeralda
   cuando un beso se anunciaba;

   por un largo rato permanecía
   tu boca sin sonrisa,
   pero con tu risa se ondulaba
   tras una breve pausa.

   Siempre a la lluvia tenías temor,
   como una simple flor;
   recuerdo que te ponías a correr
   cuando empezaba a llover.

   Recuerdo que nunca pude alcanzarte,
   eras inigualable,
   veloces en tus mágicos pies tenías
   luminosas alitas.

   Tu pelo era rayo de sol dorado,
   siempre alborotado,
   ¿alguna vez enlacé tu pelo?
   son antiguos recuerdos.

   Recuerdo muy bien la habitación
   y la violeta en flor
   que en la tibia lluvia de verano
   golpeaba el vidrio empapado;

   y el color que tenía tu vestido
   era pardo ambarino,
   y de raso amarillo dos moños
   brotaban de tus hombros.

   Y tu pañuelo francés de encaje
   rozando tu semblante,
   ¿con una lágrima se había mojado?
   ¿o fue con el chubasco?

   Tenía tu mano al despedirse
   venas de cielo triste,
   había en tu voz que decía adiós
   un ofendido clamor.

   "Lo que has hecho es desperdiciar tu vida"
   -¡Ah, era una cuchilla!-
   Cuando me lancé por la puerta del parque
   fue demasiado tarde.

   Si pudiéramos vivir nuevamente,
   si la pena valiese,
   ya podría el antiguo deseo
   llamar de vuelta a sus muertos.

   Si mi corazón se tiene que romper,
   amor mío, por tu bien,
   en música estallará mi corazón,
   porque es el de un buen trovador.

   Es muy extraño, pues no me dijeron
   que cabe en el cerebro
   en tenues celdas de marfil el cielo
   y también el infierno.