ARISTODEMO                    Un lugar literario
Atisbando los misterios         Gonzalo Rodas Sarmiento

  El secreto del reino

   No basta con mis ojos;
   miraré con nuevos ojos.

   No es suficiente mi oído;
   sentiré mis nuevos oídos.

   Vista nueva ve el misterio
   que deja de ser misterio.

   Mirar el Reino de Dios
   como la Nación de Dios.

   Descubrirlo es después, y es antes;
   no como yo creía antes.

   Es disponerme hacia el Reino
   y es aceptar el Reino.

   Somos Hijos de Hombre
   las nuevas mujeres y hombres.

   No parcharé el viejo manto,
   vestiré un nuevo manto.

   Un paso es soltar la amarra,
   y caminar sin amarras.

   Terminaré de estar muerto
   cuando entierre a mis muertos.

         * * *

   Como se dijo en libros sapienciales,
   como se oró con los antiguos salmos,
   como anunciaron los profetas de antes,
   una nueva ciudad acá esperamos.

   Voy a crear la nueva Jerusalén,
   y en ella vivirá el pueblo contento;
   en Sión un banquete he de disponer,
   y de los rostros removeré el velo.

   Muchos vendrán de oriente y de occidente,
   con Abraham se sentarán a comer;
   los hijos dispersos vendrán alegres,
   y estarán con los suyos otra vez.

   Los impedidos estarán sanando,
   los que han muerto volverán a la vida,
   la ansiada libertad se habrá alcanzado
   cuando estemos en la nación divina.

   Aquellos que sirvan a los demás
   ocuparán los primeros lugares;
   no cabe la dominación actual,
   van al suelo los orgullosos planes.

   Ampulosas y vanas vestimentas
   rechazan el llamado del Señor;
   bienvenida es la persona modesta
   con ropa digna para la ocasión.

   Provechoso es no quedarse dormidos,
   no se sabe cuándo esto ocurrirá,
   muy cerca del Monte de los Olivos,
   en el santo valle de Josafat.

   Unos necios el Reino evitarán,
   si prefieren jugar con los desechos,
   estando afuera en la oscuridad,
   en aquel indigno desfiladero.

   Se llama Gehena y es muy antiguo
   aquel odioso lugar pestilente
   donde llegan todos los desperdicios,
   y se le conoce así desde siempre.

   Destino de la basura es quemarse
   en esa hoguera que nunca la extinguen,
   pues si algún día el fuego apagasen,
   el aire sucio sería terrible.

   ¡Qué distinto es el valle de la gloria!
   En el divino reino no habrá guerras,
   si se construye la paz desde ahora,
   suprimiendo toda injusta violencia.

   Para quienes se vuelvan como niños,
   un reino de salud y bienestar
   alegrando a quien hubiera sufrido
   actuando en la divina voluntad.

   Hoy el reino es la pequeña semilla
   empezando a germinar junto a muchos;
   si trabajáis con afán cada día
   surgirá el árbol de abundante fruto.

         * * *

   El reino de Dios es esto
   y mucho más que esto.

         * * *

   En un momento se fue más allá,
   el reino se ha escapado de la tierra;
   es excelsa la divina ciudad
   y ha sido designada Vida Eterna.

   Vida en la que no hay Antes ni Después.
   En su última cena lo dice el Maestro:
   "De este vino no volveré a beber
   hasta estar con vosotros en el Reino".

   Cuando llegues al final de esta vida
   unos ángeles vendrán a tu encuentro,
   en tu alma buscarán las cosas lindas,
   mirarán cada uno de tus aspectos.

   Te guiarán al divino territorio
   tus presencias genuinas, inspiradas;
   en cambio, tus semblantes defectuosos
   tendrán que caminar hacia la fragua.

   Jesús dijo al joven rico anhelante
   que quiso encontrar el divino reino:
   "Si te deshaces del oro y el lastre
   descubrirás un tesoro en el cielo".

   Como en la parábola de la viña,
   hay quienes una vida han trabajado
   por ganar el reino, otros media vida,
   y algunos sólo los últimos años.

   Ni mitad de reino ni sus tres cuartos,
   nada de aquello es posible alcanzar;
   todas las personas que trabajaron
   un reino recibirán al final.

   Y en la parábola de las muchachas,
   cinco atentas y cinco a toda prisa,
   el Reino es la persona enamorada
   que vendrá a cierta hora desconocida.

   Te entregaron unos pocos talentos,
   y deberás rendir cuenta ese día;
   que no estén escondidos bajo el suelo,
   sino expuestos animando la vida.

   Tienes la semilla y habrá cosecha,
   si no has estado entre los espinos,
   ni tampoco hayas sido dura piedra,
   ni te hayas quedado a la orilla del camino.

         * * *

   El reino de Dios es esto
   y mucho más que esto.

         * * *

   ¿Cuándo va a llegar el Reino de Dios?
   preguntaron cierta vez al Maestro.
   "Llega sin aspavientos", respondió,
   "ya reside en vosotros, muy adentro".

   Felices vosotros que ya estáis viendo,
   y que escucháis una voz interior;
   con los ojos que miran hacia dentro,
   así se encuentra el Reino de Dios.

   El viajero que busca bellas perlas
   encuentra en sí mismo una muy antigua,
   triste y contento la añora, se esfuerza
   hasta rescatar la perla querida.

   Cuando vuelva a nacer el Hombre Nuevo
   y encuentre su verdadero lugar
   el divino reino estará dispuesto,
   que ya lo puso Dios en su bondad.

   El niño es el Hijo del Hombre Viejo,
   ese niño es quien puede al reino entrar;
   porque no está adherido a privilegios
   que adquiere la persona con la edad.

   Sana tu verdad, tu amor y tu vida,
   todo tu ser despertará del sueño,
   ese sueño de apóstol en la oliva
   cuando la muerte acechaba al Maestro.

   Hoy es hallado lo perdido ayer,
   buscando talvez la nación divina;
   en constante labor permaneced
   hasta sentir germinar la semilla.

   Además del trigo que brota en mí,
   también la cizaña está muy crecida;
   el trigo puede llegar a morir
   si limpio maleza con mucha prisa.

   Para vivir a todos alumbrando,
   y dando dignidad a la luz que eres,
   avanza hasta un candelabro muy alto,
   muestra el reino divino que ya tienes.

         * * *

   El reino de Dios es esto
   y mucho más que esto.

         * * *

   Se encuentran tres personas
   en una sola persona.

   Conviven los tres reinos
   dentro de un solo reino.

   ¿Cómo podría no ser trino
   el reino de un Dios trino?

   La Palabra es el cuerpo,
   como el reino físico es del cuerpo.

   El Creador es el alma,
   como el reino final es del alma.

   Y el Espíritu es divino,
   como el reino de hoy es divino.