ARISTODEMO                    Un lugar literario
de "Actitudes",  del libro "Atisbando los misterios"        Gonzalo Rodas Sarmiento

  Audacia invisible

   Habiendo venido el ocaso
   me pongo a escribir una historia,
   distinta al estilo avezado;
   será en paz en vez de discordia.

   No son combates ni contiendas
   lo que pretendo encontrar,
   sino admirables finas perlas
   que algún día iluminarán.

   Oigo a la amiga sensación
   debajo de la oscuridad,
   nace victorioso el color
   desde la oculta claridad.

   Y cuando comienza mi actuar
   no puedo seguir en butaca,
   voy a un ignorado lugar,
   llevando brújula y el mapa.

   Tras una armonía casual,
   me aventuré con ese rumbo,
   teniendo trozos por armar
   unos presentes para el mundo.

   En cada prodigioso instante
   anduve por más de un sendero
   en aventura memorable
   descubriendo caminos nuevos.

   Mirando aquella luz lejana,
   llegué a una casa de adobe;
   esa casa habló sin palabras,
   afirmando que me conoce.

   Busqué un resquicio para entrar
   ya que nadie me abre la puerta,
   los habitantes ya no están;
   entré por la ventana abierta.

   Todo era lleno de tristeza,
   desde la escala a los pasillos,
   las habitaciones desiertas,
   anaquel de libros antiguos.

   Por razón de una gran tormenta
   aprendí a no llegar muy lejos;
   me quedé en esta hermosa aldea,
   acogido por aire fresco.

         * * *

   No quise estudiar utensilios,
   ni las piedras ni los caudales;
   opté por campos nunca vistos,
   con radio viviente en el aire.

   Son estos campos un trayecto,
   la vía de las figuras tenues,
   imanes que nos llevan lejos
   en veloces instantes breves.

   También recibo los mensajes
   que con levedad me susurran,
   provienen de bellos lugares
   para gritar desde la altura.

   Mejor es atender los mensajes
   ocultos en miles de nubes;
   la música envía las llaves
   de abrir unos viejos baúles.

   Y escuchar la historia del árbol
   puesta en su corteza perenne;
   y a los pajaritos cantando
   la alegría de su presente.

   Nunca olvido ciertas vivencias
   aunque hubieran sido triviales,
   son tenaces y siempre intentan
   entregarme un vivo mensaje.

   Algunas personas declaran
   que si no lo vieron no existe;
   es una moción muy liviana,
   yo quiero explorar lo invisible.

   Tendré una mirada profunda
   con los ojos de bellas hadas,
   descubriendo verdad oculta
   lejos de la sapiencia vana.

   Hacia el interior me deslizo
   y en profundidad ya lo encuentro,
   la nueva visión de mí mismo,
   soñando dormido y despierto.

   Pisé con zapatos de niño,
   recibiendo túnicas blancas;
   a veces anduve perdido
   en torcidas calles de infancia.

         * * *

   Mágicas creaciones se encuentran
   dentro de sometidas cajas
   bajo las elegantes mesas,
   no queriendo ser olvidadas.

   Amo un libro cuando lo leo,
   mirando en cada personaje
   como si ellos fueran espejos,
   para así poder encontrarme.

   Contengo muchos personajes
   dentro de mis sutiles cuerpos;
   escribo de sus cualidades
   para empezar a conocerlos.

   En la fiel biblioteca viva
   del bazar de los locos sueños
   leo páginas de mi vida;
   en estantes se guarda el tiempo.

   En tren me desplazo tranquilo,
   voy desde el futuro al pasado;
   cuan cercano está mi destino,
   sereno lo voy meditando.

   En breve y fugaz recorrido
   mirando feliz la ventana;
   me fue dado ser acogido
   en mi antiguo barrio de infancia.

   A mi yo niño pude hablarle,
   le di las gracias por su actuar,
   consiguió contento empinarme
   entre tanta dificultad.

   En presencia de niños leves
   miré en revisión de mi vida,
   en grato universo celeste,
   después de mis últimos días.

   Dediqué mi vida a sembrar
   y aprender a mirar lo eterno,
   buscar el vivo manantial
   queriendo escuchar el silencio.

   Y así concluye esta memoria
   destinada a ser inconclusa;
   si bien se completa una historia,
   no terminará la aventura.