ARISTODEMO                    Un lugar literario
 Poemas de búsqueda      de: Atisbando los misterios      Gonzalo Rodas Sarmiento 

  El buscador de añoranzas

   Soy un buscador de añoranzas
   transparentes como un cristal,
   sumergidas en nubes blancas,
   pequeños mundos de verdad.

   Mis preguntas están conmigo
   dando vueltas alrededor,
   formando cúmulos o cirros,
   pidiendo al árbol su opinión.

   Desde qué remoto lugar
   salí en un día muy distante,
   y he venido al mundo real
   tan distinto y tan arrogante.

   Llegué hasta la orilla del mar
   y caminé sobre las rocas;
   olas pequeñas veo jugar
   antes de una más impetuosa.

   Los pajaritos en familia
   enseñan a vivir en paz;
   cantan al inicio del día,
   y anuncian si no lloverá.

   Los insectos también enseñan
   a trabajar en sociedad:
   las hormigas tras una meta,
   las abejas en su panal.

   En improvisado velero
   me interné en el lago una tarde
   para conocer sus secretos
   ocultos dentro de mensajes.

   Sobre el lago la luz del sol,
   espejitos del medio día,
   son una gran inspiración,
   desde el agua entregando vida.

         * * *

   Me asomé a la verde pradera
   donde disfrutan los caballos;
   vi fardos en una carreta,
   y un viejo tractor descuidado.

   Estuvo regando la lluvia
   y el apacible arroyo manso
   y en la misma ocasión saluda
   a los sauces que están llorando.

   Lindos y breves arreboles,
   de preciosa manera anuncian
   con sus gestos y sus colores,
   que se viene la noche oscura.

         * * *

   La primera casa del pueblo,
   tan bella como descuidada,
   triste soledad padeciendo,
   pide a gritos ser visitada.

   Me acerqué con mucho cuidado;
   al ver la puerta me asombré,
   algún día grabé sus rasgos,
   fue mi casa una antigua vez.

   La puerta no estaba cerrada,
   pude traspasar el resquicio;
   subí por la llorosa escala
   de peldaños entristecidos.

   Un olvidado diapasón
   de la radio grande que muere
   el radioteatro revivió
   con actores liliputienses.

   El estilo que tiene el pueblo,
   y también su modo de ser
   está grabado en sus paseos
   y en la antigua estación del tren.

         * * *

   Más de algún pincel habla en mí,
   otros pinceles hablan a otros;
   me gusta el reloj de Dalí
   y los sanfranciscos de Giotto.

   Las creaciones musicales
   tienen dentro de su sonido
   diminutas mágicas llaves
   para abrir baúles de niño.

   Regalar belleza a una piedra
   es el arte del escultor,
   también al metal y madera,
   con la más honda dimensión.

   Cómo se compone la escena
   de un pasado que ahora vuelve;
   cómo un personaje revela
   uno de los míos de siempre.

         * * *

   Busco los libros escondidos
   hasta debajo de las mesas;
   queriendo un asombro emotivo,
   una sorpresiva belleza.

   Me descubro en un personaje
   de algún relato bien escrito;
   es una foto hecha por alguien;
   me pregunto cómo he salido.

   Encontré en un libro una vez
   la clave de toda existencia;
   y en otro, y en otro también,
   llaves de ventanas y puertas.

   Con estas llaves que he leído,
   y ya las tengo bien salvadas,
   intento abrir baúles antiguos
   y los anaqueles del alma.

   Surgen airosas y valientes
   las fantasías inventadas,
   espejos para conocerme
   y descubrir ocultas alas.

   Por largo tiempo busqué el libro
   que siempre había querido leer;
   encontré que aún no ha sido escrito;
   entonces, yo lo escribiré.

   Escribo de mis personajes,
   así los doy a conocer,
   quiero que puedan expresarse,
   y conocerlos yo también.

   Permito que hable mi caballo,
   y el lápiz diga lo que piensa;
   también yo mismo estaré hablando
   en rol de estante o de una mesa.

   Me dirijo a la biblioteca,
   la del saber universal;
   el mago Melchor me aconseja
   en cual estante he de buscar.

   De la época es la galería,
   de comarcas son los estantes,
   de mi persona es la repisa;
   cien libros quieren renovarme.

   Escogí el libro más preciado,
   con páginas de vida propia,
   todas ellas están en blanco,
   y se presentan misteriosas.

   El copo de nieve en la hoja
   contiene mágicas semillas
   que germinan si es ya su hora
   regalando imagen amiga.

         * * *

   Comencé a buscar en el sueño,
   aventura tan fascinante
   en ese mundo de misterio
   con senderos originales.

   Habitaciones se convierten
   a veces en salas de teatro,
   o antiguos templos otras veces,
   con los asientos consagrados.

   En los templos no se presentan
   personas de túnicas blancas;
   vienen a tocar a mi puerta,
   ponen sus mensajes en casa.

   De tanto empezar el sendero,
   demasiado lejos de todo,
   he malogrado mucho tiempo
   en lugares que no conozco.

   Si el reloj está muy extraño,
   simulando ser lo que no es,
   o si salta hora en breve lapso,
   asumo que sueño otra vez.

         * * *

   Reviso mi pasada historia,
   intento resolver enigmas;
   esas lagunas misteriosas
   que son escenas escondidas.

   Quisiera saber cómo ha sido
   aquello que apenas recuerdo
   y que otros lo ven muy distinto
   mirando de cerca o de lejos.

   Cuando recuerdo el tiempo antiguo
   veo unas luces y unas sombras
   durante el transcurso uterino
   en que empezó a ser mi persona.

   En la más temprana niñez
   busqué verdad en el entorno,
   con disposición a aprender
   lo que brotase de buen modo.

   En la casa de mi familia
   viví durante muchos años,
   en ese tiempo ya era antigua,
   un eficaz refugio claro.

   Tantas cosas que ya no están:
   el camioncito del lechero,
   la librería principal,
   y el buen pregón del manisero.

   La iglesia griega en la otra cuadra
   desbordaba nubes de incienso;
   recuerdo que yo atravesaba
   si me dominaba el recelo.

         * * *

   Llevo mis ojos a la cima
   de cada dominante cerro,
   también la pequeña colina
   en que se esconde el monasterio.

   Mientras subo con mi plegaria,
   vibro con los cantos antiguos
   que todavía se desplazan
   entre los olmos del camino.

   Son las migajas que cayeron
   desde el coro de aquellas veces,
   levantadas por buenos vientos
   en una época floreciente.

   Casi recuerdo haber estado
   en distinta escala de tiempo
   con niños tenues conversando
   de lo esencial que llevo dentro.

   Escenas antiguas que hoy vivo,
   tienen vigor en mis recuerdos,
   como cartas de medio siglo
   que recién llegan, justo a tiempo.

   Espero encontrar algún rastro
   en la bocina de los trenes
   y en la voz de los campanarios
   cuando están llamando a la gente.

         * * *

   Fui a conocer en la altura
   las aptitudes creativas,
   con sus dos famosas columnas:
   imaginación y armonía.

   El buen estado es como un globo
   y en el aire revolotea,
   hasta que se termina todo
   cuando una aguja se atraviesa.

   Al ir desde el cuerpo hacia el alma
   me acerqué tocando verdades
   de sufrimiento y de esperanza
   en busca de la luz brillante.

   Un día veré lo invisible
   y antes sentiré su presencia,
   dejando que pueda estar libre
   la fuente de la vida plena.

         * * *

   En la historia busco y encuentro
   algún personaje perenne;
   miro en ese mágico espejo,
   descubro mi actitud pendiente.

   No toda prisión tiene muros,
   no todas se cierran con llaves;
   talvez pueda escapar alguno
   sin que el cuidador lo desate.

   Ya que estoy viajando en el tiempo,
   voy a las tierras galileas
   empezando el primer milenio,
   selecto punto de la tierra.

   Jesús enmienda los errores
   a todos los del universo;
   transforma al hombre en hijo de hombre,
   al hombre viejo en hombre nuevo.

   Me dejaron participar
   en la misión de los setenta,
   servidores en amistad,
   y con disposición abierta.

   Agradecí al samaritano,
   conversé con el sembrador;
   y al gran banquete me invitaron,
   la cena del reino de Dios.
  


  Tantos caminos en el camino

   Cuando voy por el camino
   cuyo andar estoy queriendo,
   ando por muchos caminos,
   y todos al mismo tiempo.

   El entorno de partida
   es la naciente confluencia,
   extendiendo sus tres vías
   al espacio en líneas bellas.

   El sendero más valioso
   es del amor bella vía,
   como bien dijo el apóstol
   en su corintia misiva.

   Vida

   Bajo la sombra del árbol,
   con las voces de las aves;
   y a momentos navegando
   por las aguas en la nave.

   En este largo sendero,
   el principio y el final
   juntan su infinito tiempo
   como eterno regresar.

   Mas, lo que en Futuro nace,
   pasa el Presente ligero,
   para ir después a guardarse
   con los pasados recuerdos.

   Verdad

   Casi similar al tiempo
   es del Saber bella senda;
   con el atrayente Misterio,
   la Confianza y la Certeza.

   Me muevo en terreno plano,
   quiero saber la Verdad;
   llevo libros olvidados
   por si no hay luz natural.

   La línea de la Confianza
   sobre sí misma se cierra;
   Misterio en tierra lejana,
   adentro está la Certeza.

   Cierta vez se unirá el centro
   con la llanura infinita,
   enorme lugar abierto,
   la remota lejanía.

   Amor

   En Amor la travesía
   es de nuevo una confluencia,
   extendiendo sus tres vías
   al espacio en líneas bellas.

   La dimensión de Alegría
   es la de feliz andar
   disfrutando en esa vía
   bellas flores y el cantar.

   De la Belleza el sendero
   tiene música bemol,
   hojas secas en el suelo,
   y ardiente puesta de sol.

   No sólo acompañará
   el calor que voy nombrando,
   llevo también la Amistad
   de mis brazos y mis labios.

   Caminos

   Muchas vías se me ofrecen;
   en alguna hay más viajeros,
   otras en estado agreste,
   talvez a causa del miedo.

   Cuando busco en la maleta
   de los recuerdos más vivos,
   encuentro blancas certezas
   y amistades que han surgido.

   Hoy me fijo en el presente,
   lugar mismo del suceso,
   de belleza sorprendente
   y colmado de misterio.

   Por eso nuestro camino
   que hemos estado queriendo
   contiene tantos caminos
   y todos al mismo tiempo.
  


  Descubrir luces

   Si la luz está dispuesta
   sin que pueda iluminar,
   o debajo de una mesa,
   o tapada con un chal,

   es hora de rescatarla
   como Jesús enseñó,
   ponerla un poco más alta,
   en paz y con mucho amor.

   Inspirados Evangelios
   merecen que se revise
   la manera como ellos
   llegarían más felices.

   La Escritura no he de tocar,
   sólo mirar si cambió
   el lenguaje original
   a una latina versión.

         * * *

   En el libro de Mateo,
   subamos una luz baja;
   hubo una vez un viajero,
   bonitas perlas buscaba.

   Una tarde descubrió
   en humilde escaparate
   una de especial valor,
   la perla más amigable.

   El viajero trabajó
   vendiendo lo que tenía
   en animada labor,
   hasta poder adquirirla.

   Es así que queda claro:
   No es el rico mercader
   sino un viajero esforzado
   quién el Reino busca fiel.

         * * *

   Un poquito más allá,
   en un símbolo se lee,
   el Reino se puede explicar
   si mis rasgos fueran peces.

   Apenas logro atraparlos
   con la red de los aciertos;
   cuáles son oscuros daños,
   cuáles provienen del Reino.

   Es mi ángel el que decide
   con qué peces entro al Reino,
   y cuáles tendrán que irse
   a morir en basurero.

   En la Gehena ensuciada
   y alejada del portón,
   donde el fuego no lo apagan
   para evitar el olor.

   Será al final de la vida,
   y no al término del mundo;
   como el mismo evangelista
   lo repite en otro punto.

   Habla de mi mala hierba
   que terminará en el fuego,
   mientras con mi buena hierba
   participaré en el reino.

         * * *

   En Mateo hay otra seña,
   en Once Doce la acción
   alude al que usa la fuerza
   saqueando el Reino de Dios.

   Acaso esto ocurrir pueda;
   se refiere a los maleantes,
   los que violan la belleza
   en lugar de enamorarse.

         * * *

   En Lucas Nueve Sesenta,
   falsa idea unos creyeron;
   ¿cómo decirlo pudiera?
   Aquí viene algo más cierto:

   -Amigos, venid conmigo-
   invitó alegre el Maestro
   -viviremos como niños
   y mostraremos el Reino.

   -Tengo un problema muy grande-
   dijo, triste, el más viejo
   -vengo a decir que mi padre,
   hace dos horas ha muerto.

   -Te comprendo, amigo mío,
   que la tristeza te ocupa;
   en tradicional designio,
   algo tuyo irá a la tumba.

   Tu antigua vida se ha ido,
   ha muerto junto a tu padre;
   déjale cumplir el rito;
   acude, pues, a enterrarle.

   Y cuando ya estés de vuelta,
   empieza tu nueva vida
   anunciando la belleza
   de la gran ciudad divina.

   Jesús le está permitiendo
   ir con su padre a enterrarlo,
   y anunciar después el reino,
   cuando habiendo retornado.

         * * *

   Preguntaron al Maestro
   cómo y cuándo llegará
   triunfante el divino reino
   en gloriosa majestad.

   Es en Lucas Diecisiete,
   dice que el reino virtuoso
   con advertencia no viene,
   ya está dentro de vosotros.

         * * *

   En Nicodemo de Juan
   es muy clara la alusión
   al nacer de nuevo en paz,
   en milagrosa concepción.

   Escuchas soplar el viento
   y el sonido entre el follaje;
   su presencia es algo cierto,
   has de pedir que te arrastre.

   El cuerpo nace del cuerpo
   en el vientre de la madre,
   desde el agua está surgiendo
   ese milagro admirable.

   La persona algo más trae,
   aire de vida llegando;
   el ser en su esencia nace
   del espíritu sagrado.

   Lo que os digo es renacer
   como una persona nueva
   resucitando tu ser
   que está como si durmiera.

         * * *

   También en Juan algo viene
   que no llegó riguroso,
   en el Cinco Veintinueve
   y en manto del Tres Dieciocho.

   Cuando Jesús explicaba
   cómo Dios ama a la gente,
   la que ahora se levanta
   de su tumba persistente.

   Y nos explica también
   con paciente devoción
   que no viene como juez
   sino como salvador.

   El evangelista dice
   que el malo será juzgado;
   pero el traductor predice
   que ése será condenado.

   No superemos a Juan,
   y esperemos que el juez hable;
   Cristo enseñó a perdonar,
   ¿cómo hablar de condenarse?

         * * *

   Y hasta aquí llego en mi vida;
   no pude alcanzar a ver
   otras luces escondidas;
   lo hará el que venga después.
  


  Recordar lo olvidado

  Presentación

   Mirando por dentro la buena nueva,
   me refiero a lo no tan observado;
   con método que Orígenes enseña,
   y en último Concilio señalado.

   Añoro lo profundo, en literal;
   otra para saber vivir el Verbo;
   finalmente, lectura espiritual;
   así se me revelan los misterios.

  
  Marcos

   Advirtió Jesús en muchas jornadas:
   "Quien tenga oídos para oír, que oiga";
   se refiere a los sentidos del alma,
   nos revelan verdades misteriosas.

   Los doce le contaron a Jesús,
   todo aquello que cada uno enseñó;
   Jesús vio en aquella multitud
   ovejas que no tenían pastor.

   Algunos discípulos propusieron
   no más gente si no hay para comer.
   El Maestro volvió a insistir diciendo
   "Dadles vosotros algo de comer".

   Los discípulos nada más tenían
   pero hay allí un niño estudiante
   ofreciendo cinco panes de vida
   y dos resbalosas interrogantes.

   Jesús bendijo y partió el alimento,
   y en todos los grupos fue recibido
   sobre la hierba verde como asiento,
   y todos quedaron muy complacidos.

   En ese primer momento allá arriba
   ninguno de los doce comprendió
   el asunto de los panes de vida,
   porque estaba duro su corazón.

   Se esforzó por llegar hasta el Señor
   que le ofreció hacer algo en su vida.
   "Maestro, que recupere la visión".
   Y pudo ver lo que antes no veía.

   Un atento joven fiel le seguía,
   teniendo una sábana como ropa;
   en cuanto detenerle pretendían,
   dejando la sábana huyó sin ropa.

  
  Mateo

   Los ángeles atentos iluminan
   en admirables sueños a José
   para huir a Egipto con su familia
   y después regresar a Nazaret.

   "Quiero misericordia, no una ofrenda"
   dijo Jesús cuando le reprendían;
   así recordó al profeta Oseas,
   signo de misericordia divina.

   La estrecha puerta del divino reino,
   es esa puerta que lleva a la vida;
   se llega por un angosto sendero
   y sólo pocas personas la ubican.

   Hay personas que renuncian al sexo
   para aproximarse al reino de Dios;
   no todos son capaces de hacer esto,
   sino aquellos a quienes se les dio.

   Nos advirtió Jesús tiempo después,
   no llamar "padre" a nadie en la tierra;
   porque vuestro Padre no más que uno es,
   y en el lago del cielo nos espera.

   La mujer de Pilato le advirtió,
   a causa de un claro sueño que tuvo,
   "aquel hombre no es como un malhechor;
   no tengas nada en contra de ese justo".

   En la cruz, cerca de la hora novena,
   Jesús clamó a gran voz, con aquel salmo
   de las lamentaciones de tristeza
   "Dios mío, ¿por qué me has desamparado?"

   Haced discípulos en las naciones
   y que atiendan lo que vine a enseñar;
   te acompaño en todas las ocasiones
   durante cada día, hasta el final.

  
  Lucas

   Oh excelentísimo Amado por Dios,
   has de conocer verdaderamente
   descubriendo certezas con vigor
   en toda palabra que te resuene.

   Los ángeles al cielo regresaron,
   y los pastores fueron a Belén;
   a María en un pesebre encontraron
   y también al niñito y a José.

   Una mujer en Betania lloró
   en los pies de Jesús agua de nardo.
   Sus pecados Jesús le perdonó
   por el mucho amor que ella había mostrado.

   Estando en oración en el Tabor,
   con Jesús hablaban Moisés y Elías;
   su apariencia adquirió gran resplandor;
   hagamos tres chozas, Pedro insistía.

   Jesús se dirigió a todo el pueblo :
   Guardaos de los que buscan la pompa
   y vestirse con ropajes extensos,
   en primeras sillas de sinagogas.

   Dentro de ti está el reino de Dios;
   con certeza y en verdad te diré
   que si recibes el reino de Dios
   como siendo niño entrarás en él.

   Los hombres que a Jesús sometían,
   le golpeaban y se burlaban de él;
   convocados sacerdotes y escribas,
   ¿Eres tú el Cristo?, querían saber.

   Llevaron a Jesús ante Pilato;
   preguntó ¿Eres tú el Rey de los judíos?
   Ya que era galileo el acusado,
   hacia el rey Herodes fue remitido.

   Cleofás y su mujer yendo a Emaús,
   alguien se acercó mientras discutían.
   "Estamos tristes por lo de Jesús,
   lo mataron, siendo la voz divina".

   Estando puesto a la mesa con ellos,
   tomó el pan y lo bendijo, y les dio;
   Entonces sus ojos le conocieron,
   y a su vista él desapareció.

  
  Juan

   La Palabra adquirió un santo cuerpo
   y habitó en nuestra pobre realidad;
   y la luz existía en ese Verbo,
   para iluminar en la oscuridad.

   La Palabra dijo "Yo soy la luz,
   y he venido a esta realidad linda
   para que caminéis en la virtud;
   permaneced en la luz de la vida".

   De verdad os lo digo con certeza:
   Veréis como se abre el celestial orbe,
   y a los ángeles de Dios que se elevan
   y descienden sobre el Hijo del Hombre.

   Quien nace de agua, y de Espíritu nace,
   al reino de Dios ha de acceder;
   lo que es nacido del vientre, es carne;
   lo nacido del Espíritu es Ser.

   Tengo también muchas otras ovejas
   las cuales de este redil se han fugado;
   que escuchen mi voz, pues quiero traerlas,
   y habrá un pastor para un solo rebaño.

   En casa del Padre hay muchas moradas;
   prepararé a vosotros un lugar;
   que donde yo esté sea vuestra casa.
   Yo soy el camino, vida y verdad.

   Vendrá el Espíritu de la verdad,
   que por mi amado Padre será enviado,
   todas las cosas os enseñará,
   y os recordará lo que os he hablado.

   "Estoy triste porque se lo han llevado,
   y no sé dónde han puesto a mi Señor",
   dijo a ese hombre que llegó a su lado,
   creyendo que sería el cuidador.

   Entonces, se dio a mostrar Jesús :
   "María, no puedes tocar mis manos,
   no he subido hasta nuestro Padre aún;
   ve y cuenta estas cosas a mis hermanos".

   Fueron Pedro y el discípulo amado,
   hacia la tumba con prisa corriendo;
   El discípulo se movió más raudo,
   por eso tuvo que esperar a Pedro.

   A puertas cerradas Jesús entró,
   "Paz a vosotros. Como fui enviado,
   así también yo os envío". Y sopló,
   "Recibid hoy el Espíritu Santo".
  


  Un discípulo irreverente

   Soy aquel discípulo irreverente,
   un vivo personaje imaginario;
   al menos, permitid que me presente:
   No critico más de lo necesario.

   Sólo nos salva la fidelidad
   a toda siempre divina palabra,
   más que a alguna caduca potestad
   la de falsa llave que el reino no abra.

   Tened en cuenta mi punto de vista,
   nunca pretendo algún caso juzgar,
   tan solo reconocer una lista
   de cosas que Cristo vino a salvar.

   Sólo me refiero a las nuevas cartas,
   no a todas ellas sino a las extremas,
   esos textos que tú también apartas,
   ya comienzan a brillar como lemas.

         * * *

   Antes de eliminar la reverencia
   voy a señalar las que son candiles,
   ocultas en un mar sin trascendencia,
   cartas de Pablo apóstol de gentiles.

   Bellísima es la carta a Filemón,
   tiene vida en un mensaje precioso.
   Por favor, leedla en toda ocasión
   como inicio de un instante gozoso.

   Leo Romanos y me lleno de hadas;
   Pablo saluda a la apóstol mujer,
   también a clericales consagradas.
   ¿Cómo perdí lo femenino ayer?

   En el Doceavo de esa misma carta,
   un mismo cuerpo lo formamos todos,
   con sus dones, ser María o ser Marta,
   para animar y servir en sus modos.

   La canción al Amor es fabulosa,
   en Trece de Corintios principal,
   de todas las cartas la más grandiosa,
   debiera en la enseñanza ser central.

         * * *

   Ya es tiempo de ver algo menos santo,
   ausente en el canon original,
   y pasando por encima del canto,
   está la carta Hebreos fantasmal.

   Los más antiguos hebreos creían
   que los sucesos eran provocados,
   en todo lo trágico que traían,
   por Dios para castigar los pecados.

   Ya fueran los propios o los del padre,
   tal prejuicio Jesús vino a quitar;
   dijo que no pecó él ni su madre;
   Cristo ha venido a nosotros sanar.

   En esa carta se albergan intentos
   de hacer sobrevivir antiguos ritos
   de superados sacerdotes cruentos
   dando muerte a inocentes corderitos.

   Ponen a Jesús como sacerdote
   aunque nunca hubo tal afinidad;
   ellos no quisieron subir al bote,
   ni mostraron señales de amistad.

   Los dibujos del Cristo Redentor
   están en nuestra iglesia desvirtuados;
   ¿acaso él no nos salva con Amor?
   Con sangre no se lavan los pecados.

   Restauremos la imagen de Jesús,
   la del sabio Maestro y su enseñanza;
   con su vida nos redime Jesús,
   la Palabra de siempre es la esperanza.

   Los planes de Dios son planes de vida,
   traemos uno a nuestra ropa adherido;
   muchas veces nos pasa que se olvida
   y surge un plan humano pervertido.

   Jesucristo enseñó fidelidad
   al plan divino cosido en el manto;
   los infieles rechazan la verdad,
   la vida y el camino al bello canto.

   Jesús también enseña con su muerte,
   fidelidad al mensaje divino;
   que Cristo llegue con mi brazo fuerte,
   signos de vida son el pan y el vino.

         * * *

   Hay un tiempo para llorar las penas
   y un tiempo para disfrutar los dones.
   ¿Por qué el dolor adorna estampas buenas
   en el arte, los templos y portones?
  


  De la oración
  
   En el comienzo de oración
   ha de surgir una alabanza;
   no en beneficio del buen Dios
   como si bien necesitara.

   Es yo mismo quien lo requiere
   porque así es la buena manera
   de sentir en flujo evidente
   la sutil divina presencia.

   Me dispongo a hacer oración,
   liberar los rasgos cautivos,
   cómo ver el rostro de Dios
   es mirar espejos divinos.

   Muestro mi actitud de aceptar
   el Reino de Dios que está en mí,
   siendo la divina verdad
   celeste llegando hasta aquí.

   No basta con el buen vivir
   brotando siempre lo mejor;
   hay algo más que descubrir,
   feliz y hermosa es la oración.

   Una oración de gratitud
   reconociendo bendiciones,
   es sanadora la actitud,
   por cotidianos esplendores.

   Es el diálogo trascendente
   sustancial forma de oración;
   claridad y apoyo proceden
   al tomar una decisión.

   Siempre es momento de escuchar
   una intuición preponderante
   que pareció casualidad,
   tiene brevísimo mensaje.

   Estoy atento a los sucesos
   que intentan romper la rutina,
   medito en un breve silencio
   buscando presencia divina.

   Descubro sentidos del alma
   visitando a Jesús mi fuente,
   es santo evangelio que me habla
   con los colores existentes.

   Con mis brazos él va a abrazar,
   con sus ojos yo miraré,
   por mi boca él pueda expresar,
   y camine con mis dos pies.

   En vibraciones de los santos
   de un monasterio ancestral,
   un trascendente dignatario
   leve me anuncia que hablará.

   He de acogerlo con agrado
   porque me ha dado a entender
   que ese llamado tan extraño,
   en cierta voz va a suceder.

   Permanezco siempre buscando,
   busco una dosis de confianza,
   la da el Espíritu Sagrado,
   lo invoco en el centro de mi alma.

   Flujo musical de viva agua
   me lleva por muchos canales;
   uniendo el antes y el mañana,
   también los niños celestiales.

   Vigor milagroso de fe
   desata asombrosos prodigios,
   felices sorpresas del bien
   ocurren si existe un motivo.

   Tras aquel regalado evento,
   esa mística azul vivencia,
   ya podré ir a buscar de nuevo
   una fuente de amor inmensa.
  


  Los tres espejos

  Un niño

   Juego con otros de la vecindad,
   llega Jesús con quien camina cerca,
   mientras me preparo para escuchar,
   unas personas discuten entre ellas.

   Me acerco pues siento necesidad,
   Jesús mira a su gente con tristeza,
   "dejad que los niños vengan acá,
   será superior quien se les parezca".

   "¿Parecerse a un niño?", uno preguntó,
   y yo quisiera atreverme a contarle
   por qué siento tan feliz emoción.

   Agradezco estar naciendo importante;
   Jesús llama a entrar al Reino de Dios
   igual que un niño recibe a su madre.

  Bartimeo

   El viento eleva el humo del camino,
   lo hace entrar en mis ojos apagados;
   no entiendo el color que nombraba un tío,
   no tengo la luz pero tengo el llanto.

   Yo lo espero a la orilla del camino,
   un sanador viene, me lo han contado,
   muchos suponen que soy un bandido;
   el hombre me va a sanar, eso es claro.

   Ni yo ni mis padres son bandoleros;
   "quiero ver" fue mi sincera palabra,
   entonces pude distinguir extremos.

   Al Maestro grandioso le di las gracias,
   No sólo abrió los ojos de mi cuerpo,
   también abrió los ojos de mi alma.

  José de Cupertino

   Nací con algunos tornillos sueltos,
   tratar de leer y escribir me costaba,
   con mi amigo imaginario converso;
   de mis trabajos simples se burlaban.

   Me expulsaron de mi primer convento,
   a pedir yo salgo y llego sin nada;
   me ayudó un obispo abierto a lo nuevo,
   explicando yo lo que dominaba.

   Mis sermones gustan a mucha gente,
   mi oración me ha levantado en el aire,
   llegué al Papa por lo que me sucede.

   Dios me privó de vanas facultades
   para resaltar las que no se entienden;
   quiero creer que me envió a mostrarme.

         * * *

  Una mujer perseguida

   Casi viuda sola soy ya hace tiempo,
   a un amigo leal traté de evitarlo
   pero fuimos pillados en un beso,
   con violencia a la calle me sacaron.

   Furiosos me arrastraron hasta el templo,
   a Jesús dijeron "la vi en pleno acto";
   escribía en la tierra con un dedo,
   y me miró que yo estaba llorando.

   Vio piedras en las manos y habló en paz:
   "Si estáis sin pecado lanzad la piedra";
   cada uno se retiró del lugar.

   Me dijo Jesús "Nadie te condena,
   pues, vete tranquila y no peques más";
   me fui con miedo a que la horda volviera.

  Pelagia

   Por mucho tiempo fui una bailarina
   pensando que sería transitorio,
   y conocí al amigo de una amiga,
   es un hombre muy distinto a los otros.

   Recordando muy sucia me sentía;
   dejando todo llego al templo y lloro
   tal como aquella mujer perseguida,
   y como Jesús, me habló un religioso.

   Disfrazada de hombre, como defensa,
   me instalé en una gruta de ermitaña
   entrando en oración y penitencia.

   Llegaba gente hacia una injusta fama,
   "Fray Pelagio, rece por nuestra iglesia";
   a un convento llegué enferma y cansada.

  Clara

   Rechacé a jóvenes que merodean,
   y hablan sin un profundo contenido;
   vivir la vida la oración me enseña,
   atracción espiritual a Francisco.

   A dar mi vida yo estaba dispuesta,
   hasta el fin del mundo quise seguirlo;
   sin mis privilegios Jesús me enseña,
   dejé las joyas y abandoné el siglo.

   Salí de mi casa en la oscuridad,
   Menores no hallaban dónde ponerme,
   Benito, beguinas y San Damián.

   Siguieron mi canto amigas parientes;
   cuidé al santo en sus momentos sin paz,
   pobreza fue mi seña persistente.

         * * *

  Un escriba

   Mi función es copiar sagrados textos,
   también más de alguna ingrata misión;
   por eso escuché a aquel galileo,
   no sé por qué me atrae con vigor.

   Cuando me uní a tal grupo desde lejos,
   una tramposa pregunta surgió;
   fácil dar al dueño lo que es del dueño,
   me asombra dar a Dios lo que es de Dios.

   ¿Ama a tu prójimo como a ti mismo?,
   yo le hablé y llegó el buen samaritano,
   desde entonces estuve removido.

   Su genial saber me dejó pensando,
   libertad verdadera es lo ofrecido,
   pero algunos no se sienten esclavos.

  Nicodemo

   Ayer vi un hombre hablando en tono bello,
   por su generosa intención brillando;
   no supe bien quién era ese hombre bueno,
   fielmente y en paz seguido por tantos.

   Estando yo en un sitial satisfecho,
   ¿ y dice que Dios ocultó a los sabios,
   a pesar del estudio y el esfuerzo,
   cosas que sólo a niños ha enseñado ?

   Sin que me vean pues tengo privilegios,
   lo visité para amar su mensaje;
   me sugirió Jesús nacer de nuevo.

   Un juicio injusto no dejó mostrarme;
   estoy con él al final de un día negro
   aunque muchos quieran recriminarme.

  El cireneo

   Por motivo laboral llevo prisa,
   veo que van a crucificar a un hombre;
   no es maleante si habla cosas benignas,
   se va a tierra, un soldado lo alza a golpes.

   Le quitan el leño y me lo adjudican,
   por mi apuro ruego que me perdonen;
   el soldado me golpea y me obliga;
   parece ser Jesús el doliente hombre.

   Le hablo en susurros y con la verdad,
   porque le admiro sigilosamente;
   llego hasta arriba y me echan del lugar.

   Detrás de una roca pude esconderme
   y no aguanté ver tal brutalidad,
   así mi vida cambió para siempre.
  


  Audacia invisible

   Habiendo venido el ocaso
   me pongo a escribir una historia,
   distinta al estilo avezado;
   será en paz en vez de discordia.

   No son combates ni contiendas
   lo que pretendo encontrar,
   sino admirables finas perlas
   que algún día iluminarán.

   Oigo a la amiga sensación
   debajo de la oscuridad,
   nace victorioso el color
   desde la oculta claridad.

   Y cuando comienza mi actuar
   no puedo seguir en butaca,
   voy a un ignorado lugar,
   llevando brújula y el mapa.

   Tras una armonía casual,
   me aventuré con ese rumbo,
   teniendo trozos por armar
   unos presentes para el mundo.

   En cada prodigioso instante
   anduve por más de un sendero
   en aventura memorable
   descubriendo caminos nuevos.

   Mirando aquella luz lejana,
   llegué a una casa de adobe;
   esa casa habló sin palabras,
   afirmando que me conoce.

   Busqué un resquicio para entrar
   ya que nadie me abre la puerta,
   los habitantes ya no están;
   entré por la ventana abierta.

   Todo era lleno de tristeza,
   desde la escala a los pasillos,
   las habitaciones desiertas,
   anaquel de libros antiguos.

   Por razón de una gran tormenta
   aprendí a no llegar muy lejos;
   me quedé en esta hermosa aldea,
   acogido por aire fresco.

         * * *

   No quise estudiar utensilios,
   ni las piedras ni los caudales;
   opté por campos nunca vistos,
   con radio viviente en el aire.

   Son estos campos un trayecto,
   la vía de las figuras tenues,
   imanes que nos llevan lejos
   en veloces instantes breves.

   También recibo los mensajes
   que con levedad me susurran,
   provienen de bellos lugares
   para gritar desde la altura.

   Mejor es atender los mensajes
   ocultos en miles de nubes;
   la música envía las llaves
   de abrir unos viejos baúles.

   Y escuchar la historia del árbol
   puesta en su corteza perenne;
   y a los pajaritos cantando
   la alegría de su presente.

   Nunca olvido ciertas vivencias
   aunque hubieran sido triviales,
   son tenaces y siempre intentan
   entregarme un vivo mensaje.

   Algunas personas declaran
   que si no lo vieron no existe;
   es una moción muy liviana,
   yo quiero explorar lo invisible.

   Tendré una mirada profunda
   con los ojos de bellas hadas,
   descubriendo verdad oculta
   lejos de la sapiencia vana.

   Hacia el interior me deslizo
   y en profundidad ya lo encuentro,
   la nueva visión de mí mismo,
   soñando dormido y despierto.

   Pisé con zapatos de niño,
   recibiendo túnicas blancas;
   a veces anduve perdido
   en torcidas calles de infancia.

         * * *

   Mágicas creaciones se encuentran
   dentro de sometidas cajas
   bajo las elegantes mesas,
   no queriendo ser olvidadas.

   Amo un libro cuando lo leo,
   mirando en cada personaje
   como si ellos fueran espejos,
   para así poder encontrarme.

   Contengo muchos personajes
   dentro de mis sutiles cuerpos;
   escribo de sus cualidades
   para empezar a conocerlos.

   En la fiel biblioteca viva
   del bazar de los locos sueños
   leo páginas de mi vida;
   en estantes se guarda el tiempo.

   En tren me desplazo tranquilo,
   voy desde el futuro al pasado;
   cuan cercano está mi destino,
   sereno lo voy meditando.

   En breve y fugaz recorrido
   mirando feliz la ventana;
   me fue dado ser acogido
   en mi antiguo barrio de infancia.

   A mi yo niño pude hablarle,
   le di las gracias por su actuar,
   consiguió contento empinarme
   entre tanta dificultad.

   En presencia de niños leves
   miré en revisión de mi vida,
   en grato universo celeste,
   después de mis últimos días.

   Dediqué mi vida a sembrar
   y aprender a mirar lo eterno,
   buscar el vivo manantial
   queriendo escuchar el silencio.

   Y así concluye esta memoria
   destinada a ser inconclusa;
   si bien se completa una historia,
   no terminará la aventura.