ARISTODEMO                    Un lugar literario
Descubrir luces         de:   Atisbando los misterios         Gonzalo Rodas Sarmiento

  Descubrir luces

   Si la luz está dispuesta
   sin que pueda iluminar,
   o debajo de una mesa,
   o tapada con un chal,

   es hora de rescatarla
   como Jesús enseñó,
   ponerla un poco más alta,
   en paz y con mucho amor.

   Inspirados Evangelios
   merecen que se revise
   la manera como ellos
   llegarían más felices.

   La Escritura no hede tocar,
   sólo mirar si cambió
   el lenguaje original
   a una latina versión.

         * * *

   En el libro de Mateo,
   subamos una luz baja;
   hubo una vez un viajero,
   bonitas perlas buscaba.

   Una tarde descubrió
   en humilde escaparate
   una de especial valor,
   la perla más amigable.

   El viajero trabajó
   vendiendo lo que tenía
   en animada labor,
   hasta poder adquirirla.

   Es así que queda claro:
   No es el rico mercader
   sino un viajero esforzado
   quién el Reino busca fiel.

         * * *

   Un poquito más allá,
   en un símbolo se lee,
   el Reino se puede explicar
   si mis rasgos fueran peces.

   Apenas logro atraparlos
   con la red de los aciertos;
   cuáles son oscuros daños,
   cuáles provienen del Reino.

   Es mi ángel el que decide
   con qué peces entro al Reino,
   y cuáles tendrán que irse
   a morir en basurero.

   En la Gehena ensuciada
   y alejada del portón,
   donde el fuego no lo apagan
   para evitar el olor.

   Será al final de la vida,
   y no al término del mundo;
   como el mismo evangelista
   lo repite en otro punto.

   Habla de mi mala hierba
   que terminará en el fuego,
   mientras con mi buena hierba
   participaré en el reino.

         * * *

   En Mateo hay otra seña,
   en Once Doce la acción
   alude al que usa la fuerza
   saqueando el Reino de Dios.

   Acaso esto ocurrir pueda;
   se refiere a los maleantes,
   los que violan la belleza
   en lugar de enamorarse.

         * * *

   En Lucas Nueve Sesenta,
   falsa idea unos creyeron;
   ¿cómo decirlo pudiera?
   Aquí viene algo más cierto:

   -Amigos, venid conmigo-
   invitó alegre el Maestro
   -viviremos como niños
   y mostraremos el Reino.

   -Tengo un problema muy grande-
   dijo, triste, el más viejo
   -vengo a decir que mi padre,
   hace dos horas ha muerto.

   -Te comprendo, amigo mío,
   que la tristeza te ocupa;
   en tradicional designio,
   algo tuyo irá a la tumba.

   Tu antigua vida se ha ido,
   ha muerto junto a tu padre;
   déjale cumplir el rito;
   acude, pues, a enterrarle.

   Y cuando ya estés de vuelta,
   empieza tu nueva vida
   anunciando la belleza
   de la gran ciudad divina.

   Jesús le está permitiendo
   ir con su padre a enterrarlo,
   y anunciar después el reino,
   cuando habiendo retornado.

         * * *

   Preguntaron al Maestro
   cómo y cuándo llegará
   triunfante el divino reino
   en gloriosa majestad.

   Es en Lucas Diecisiete,
   dice que el reino virtuoso
   con advertencia no viene,
   ya está dentro de vosotros.

         * * *

   En Nicodemo de Juan
   es muy clara la alusión
   al nacer de nuevo en paz,
   en milagrosa concepción.

   Escuchas soplar el viento
   y el sonido entre el follaje;
   su presencia es algo cierto,
   has de pedir que te arrastre.

   El cuerpo nace del cuerpo
   en el vientre de la madre,
   desde el agua está surgiendo
   ese milagro admirable.

   La persona algo más trae,
   aire de vida llegando;
   el ser en su esencia nace
   del espíritu sagrado.

   Lo que os digo es renacer
   como una persona nueva
   resucitando tu ser
   que está como si durmiera.

         * * *

   También en Juan algo viene
   que no llegó riguroso,
   en el Cinco Veintinueve
   y en manto del Tres Dieciocho.

   Cuando Jesús explicaba
   cómo Dios ama a la gente,
   la que ahora se levanta
   de su tumba persistente.

   Y nos explica también
   con paciente devoción
   que no viene como juez
   sino como salvador.

   El evangelista dice
   que el malo será juzgado;
   pero el traductor predice
   que ése será condenado.

   No superemos a Juan,
   y esperemos que el juez hable;
   Cristo enseñó a perdonar,
   ¿cómo hablar de condenarse?

         * * *

   Y hasta aquí llego en mi vida;
   no pude alcanzar a ver
   otras luces escondidas;
   lo hará el que venga después.